Contemporary

La noche me sorprendió en Tokyo. Allí el anochecer es mucho más que un cielo que oscurece. Son calles teñidas de luces, con un ritmo incesante y un aroma único. Son altos edificios que te hacen sentir pequeña, pero llena de vida.

Son carteles que narran historias en formato vertical, transeúntes que sueñan despiertos, cientos de estímulos pintados en un lienzo enorme ante los ojos de cada persona que desee interpretarlo. Y yo, por supuesto, quería.

Y Japón es un lienzo que emociona y sobrecoge cada vez que lo miras, pero también es un viaje eterno grabado en mis retinas.

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